13 de junio de 2013

Navegando por la mente: Adolescentes rebeldes

Adolescentes rebeldes                                                

Las relaciones entre los adolescentes y sus padres suelen ser muy conflictivas. La mayoría de los padres se quejan de que sus hijos no les escuchan, no les hacen caso, cambian constantemente de humor, nunca saben lo que quieren o no tienen ninguna disciplina. En algunos casos, la convivencia en el hogar se convierte casi en una batalla campal diaria y muchos padres no saben qué hacer.

En este sentido, cabe recordar que la adolescencia tan sólo es una etapa del desarrollo que dura unos años y que pasado este tiempo, normalmente el hijo o hija se convierte en un joven maduro, mucho más razonable y, casi siempre, otra vez próximo a sus padres.

Es necesario pasar una época de transición, armarse de paciencia y aceptar que nuestros hijos están creciendo y volviéndose cada vez más autónomos e independientes y para conseguirlo cuestionan y ponen en duda algunos de los principios, valores, normas y límites que los padres intentan inculcarles e imponerles.

A continuación, para mejorar la relación con los hijos adolescentes y facilitar la comunicación con ellos,  puntualizamos una serie de estrategias a seguir:

- Pasar más tiempo con el adolescente: Incluso cuando las cosas van mal hay que buscar la forma de dedicarle más tiempo a nuestro hijo. El simple hecho de que vea que nos preocupamos por compartir momentos con él acabará consiguiendo que esos momentos sean cada vez mejores para ambos.

-Tener claro el rol que ejercemos: Hay que tener claro que somos su padre o su madre pero no su amigo. Algunos padres de adolescentes creen que convirtiéndose en amigos de sus hijos solucionarán los problemas de relación. La realidad es la contraria, a pesar de que los adolescentes ya no son niños todavía necesitan la presencia de la figura materna o paterna. Necesitan normas y necesitan disciplina, algo que un amigo no puede imponer. Por eso es importante que los padres mantengan su posición. Aunque eso no quiere decir que sean padres dictatoriales o excesivamente autoritarios. El diálogo suele ser el instrumento que mejor funciona con los adolescentes en lugar del autoritarismo. Hay que saber jugar con la libertad y la responsabilidad, por eso es muy importante hacerles ver, que cuánto más responsables nos demuestren que son, tendrán más libertad.

- No tomarse todo lo que haga el adolescente como algo personal: Eso les ocurre a muchos padres. Están convencidos de que todo lo que sus hijos hacen es para fastidiarles, pero esto no es así. Los chicos y chicas no tienen como objetivo fastidiar a nadie pero están viviendo una etapa de sus vidas en la que necesitan una dosis de rebeldía y tienen que cuestionar la autoridad, es una de las características naturales del proceso de maduración. Si los padres consiguen ver las reacciones de sus hijos bajo este prisma es mucho más sencillo que sientan más tolerancia hacia las acciones de sus hijos.

- Hablar con nuestro hijo sobre las cosas que le interesan: Intentar saber todo lo que podamos sobre nuestro hijo. Es importante hablar con él de sus aficiones, sus amigos, el instituto... Lo aconsejable es mantener conversaciones sobre cuestiones importantes de su vida como su futuro, su sexualidad, su salud o sus amistades pero también dedicarle un tiempo a las charlas intrascendentes.

- Introducir algunas pequeñas modificaciones en nuestro lenguaje: Es importante que entendamos que nuestro hijo adolescente ya no es un niño pequeño al que educamos con órdenes. Tampoco es un adulto, eso es cierto, pero si en algunas cuestiones le tratamos como si fuera un adulto eso le ayudará a empezar a serlo. Y una de las cuestiones que puede marcar la diferencia es el lenguaje que utilizamos con él. Por ejemplo, en vez de decirle “quiero que hagas” es más productivo “me gustaría que hagas” o “te agradecería que hicieras”. Hay que procurar utilizar menos la palabra “no” y más otras alternativas, como “preferiría” o “estaría bien”.

Finalmente, pensamos que es muy importante corregir a nuestros hijos cuando creamos que ha hecho algo mal. No obstante, también hay que recordar que es igual de importante premiarlo y felicitarlo por las cosas que haga bien.

 

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23 de mayo de 2013

Navegando por la mente: Psicoterror laboral

Psicoterror  laboral                                                                                                 
Cuando el ambiente en el trabajo se vuelve una pesadilla diaria insoportable, puede convertirse en una situación problemática, llegando a desembocar en lo que llamamos mobbing o acoso laboral. Hay que tener en cuenta que no todo problema laboral con el jefe o compañeros es mobbing.

La palabra mobbing fue acuñada por el psicólogo alemán Heinz Leymann, que en 1986 describió en un libro las consecuencias que sufrían las personas expuestas a un comportamiento hostil y prolongado en el tiempo por parte de sus compañeros de trabajo.  Por lo tanto, diremos que el acoso en el trabajo se produce cuando una o un grupo de personas producen miedo o terror en un trabajador o trabajadores en su puesto laboral. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles que se produce de forma sistemática y durante un tiempo prolongado.

Si empezamos a notar críticas, humillaciones, amenazas de despido, etc., debemos estar alerta. En 1996, Zapf, Knorz y Kulla, agruparon por factores una serie de conductas típicas del mobbing, que han servido como base para su estudio. Algunas de ellas son: ataques a la víctima con medidas organizacionales (cambio ubicación, juzgar el desempeño de una tarea, cuestionarla, asignar tareas sin sentido e inadecuadas…); ataques a las relaciones sociales de la víctima con aislamiento social (restringir a los compañeros la posibilidad de hablar con una persona, criticar, humillar e ignorar a esta persona,…); ataques a la vida privada de la víctima (a sus actitudes, a sus creencias, etc.); agresiones verbales y rumores contra ella, e incluso violencia física.

En el perfil del acosador, nos encontramos con características como el narcisismo, la envidia, la necesidad de control, la inseguridad, el oportunismo,  la falta de transparencia... Tienen rasgos de verdaderos psicópatas: les falta capacidad de empatía y de compasión, tienen carencias emocionales y muestran una falta de respeto, de consideración y de compresión.

En relación al perfil de la víctima, nos encontramos a personas con elevado sentido de la ética que mantienen una postura en contra de las situaciones injustas,  propias o del entorno.

Generalmente, son buenos trabajadores, muy competentes en su profesión, muy formales y con muchas ganas de progresar. Este tipo de trabajadores despierta celos profesionales y envidias, y los acosadores tratan de desestabilizarlos para que abandonen su puesto de trabajo. Por lo tanto, si el acosador observa que la víctima da síntomas de desesperación, insistirá en su estrategia de acoso y derribo con mayor intensidad, ya que los resultados les indican que están consiguiendo su propósito. Por eso, es muy importante detectar y asesorarse sobre esta situación, ya que el trabajador agredido tiene derecho a ejercer acciones legales para defender sus derechos.

Se ha constatado que el acoso laboral afecta a:
- Nivel psicológico: produce al principio preocupación, episodios de ansiedad y incluso  depresión con crisis de pánico al pensar en el trabajo, y finalmente puede desembocar en un verdadero trastorno post-traumático.
- Nivel biológico: pérdida de apetito y de peso, mayor vulnerabilidad ante las enfermedades tal como gripe o asma, dolores de cabeza y de espalda, insomnio, disminución de la libido, etc.
- Nivel laboral: con caída del rendimiento, mayor absentismo y bajas, incremento de los accidentes en el trabajo, deseos de dejar voluntariamente la empresa lo que ocurre en un 50% de los casos.
- Nivel social: repercusiones negativas en la vida en pareja y familiar, menos contactos sociales con los amigos, etc.

La incidencia poblacional del acoso laboral se calcula que se encuentra entre el 10 y el 15% del total de los trabajadores en activo, por lo tanto está presente más de lo que se piensa. El miedo de la víctima a perder el puesto de trabajo, a las represalias contra ella o sufrir más acoso, son los principales motivos por los cuales el acosado no se atreve a denunciar. Hay que pensar que más vale buscar nuevas metas laborales aunque produzca sensación de inestabilidad económica antes que tener que soportar la humillación en el trabajo.

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9 de mayo de 2013

Navegando por la mente: Políticamente correcto

Políticamente Correcto                                                        

¿Te encuentras siempre intentando mantener la calma y la paz con tus amigos, con tu pareja o en el trabajo? ¿Intentas constantemente que en tu familia todos estén contentos? ¿Te da miedo cuando estás entre compañeros de trabajo, amistades o familiares de que no vayan a estar de acuerdo contigo y por ello accedes a hacer lo que los demás decidan? Entonces eres una persona que prefiere complacer a los demás a tener sus propias opiniones y juicios.

Muchas personas tienen el afán de quedar bien con todo el mundo y por eso, o se dejan influenciar por los demás, o intentan hacer ver a las otras personas lo que se espera de ellas con el fin de ser políticamente correctos.

Detrás de estas actitudes podemos encontrar diferentes perfiles de personas. Podemos encontrarnos con personas con una baja autoestima e inseguras, que lo que hacen es intentar hacer feliz a todo el mundo, y anteponen sus ideas y juicios de los demás a los propios. Aquí hay que matizar que, que queramos que todas las personas de nuestro alrededor estén contentas no es malo, pero hay que tener claro cuando se está cruzando la raya. Es decir, que las personas de nuestro alrededor sean felices, no quiere decir que tengamos que perjudicarnos y estar nosotros mal con nosotros mismos. 

Luego, están aquellas personas que reconocemos como falsas e hipócritas que lo que hacen es aparentar estar de acuerdo con las opiniones o hechos que suceden a su alrededor, aunque luego piensan totalmente lo contrario. Aquí, nos encontramos a personas que por miedo a afrontar o a tener una carencia de habilidades sociales utilizan la deseabilidad social para quedar bien con todo el mundo, haciendo lo que se espera que se haga, aún sabiendo en algunos casos que es lo incorrecto.

Todas esas personas tan políticamente correctas que aparentan ser una cosa o que luego incluso en ocasiones manipulan a los de su alrededor y quieren decirte cómo  hacer las cosas y como vivir la vida, en realidad luego son personas que tienen problemas para salir adelante con la suya propia, y lo disfrazan aparentando saber lo que los demás tienen que hacer para lograr unas metas, sin que ellas mismas sean capaces de llevar bien las riendas de sus propias vidas. Son personas que viven del que dirán, sin darse cuenta que son incapaces de coger el timón de sus vidas. Lo importante para estás personas es el quedar bien con todo el mundo, llevándose a quién sea por delante, incluso a veces, sin darse cuenta que se arrastran a ellos mismos.

Estas actitudes, tanto de complacer a todo el mundo, como de ser falsos e hipócritas con los demás, a la larga solo nos llevarán al fracaso social o a perder la confianza en tomar nuestras propias decisiones, convirtiendo así a las personas con un nivel de baja autoestima.

Lo mejor en estos casos es practicar la “asertividad”, es decir defender nuestras propias opiniones y decisiones sin hacer daño a los demás, expresándonos libremente y teniendo cuidado de no ofender. Debemos también, creer en nosotros mismos y tener una buena autoestima para poder ser coherentes entre lo que pensamos y lo que hacemos y no dejarnos ni manipular ni hacer lo deseable, sino lo que realmente queremos y deseamos nosotros mismos.

Para ello, y un consejo que os damos es el “darnos permiso” a nosotros mismos, y esto nos va ayudar a sentirnos mejor. Por ejemplo, darnos permiso a decidir con que personas queremos estar, darnos permiso de poder ir a los sitios, darnos permiso de decidir con quién queremos compartir nuestra vida y nuestro tiempo,  etc.

Hay un libro que nos encanta de Joaquín Argente “Me doy permiso para…” y de él hemos sacado este párrafo que resume la idea que os queremos trasmitir: “Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico. No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer. Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

 

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18 de abril de 2013

Navegando por la mente: Esnobismo

El esnobismo  
                                                                  
Una investigación realizada por la revista italiana Salute Naturale revela que el 82% de las mujeres son víctimas enfermizas de su esnobismo por la moda femenina de ropa, calzado, accesorios y joyas.

La palabra esnobismo se deriva del vocablo inglés “snob” que significa  "esclavo de la moda" y se utiliza para referirse a la gente que trata de aparentar más de lo que es o que están demasiado pendientes de los dictados y adelantos de la moda.

De las mujeres entrevistadas en la investigación, el 82% ha tenido algunos problemas físicos que los expertos atribuyen a la ropa o accesorios que han llevado y los principales son los relacionados con la circulación de la sangre (62%), la sudoración excesiva (59%), la dermatitis (43%), los callos y las excoriaciones en los pies (39%). Las principales causas de estos problemas son, según la investigación de la revista, los vestidos demasiado cortos o ajustados (28%), los zapatos altos o incómodos (26%), los tejidos sintéticos o no transpirables (15%), la ropa interior molesta (12%) y los bolsos demasiado pesados (8%).

 Pero, ¿qué motiva este esnobismo? Según la investigación, la mujer elige el "sufrimiento" de vestir a la moda cuando tiene una cita galante (31%), y en las entrevistas de trabajo (19%); sorprendentemente, se reveló que también sufre los efectos de la moda cuando hace deporte (25%).

Lo que está claro es que los fans de la moda se complican la vida en una incansable y fantasiosa escalada social, gastando su dinero por encima de sus posibilidades económicas en prendas de vestir y joyas, viviendas de lujo, coches de último modelo, viajes, los más sofisticados muebles y electrodomésticos, las últimas novedades tecnológicas… y muchos otros gastos no esenciales que les mantienen en la onda de la moda llegando a convertirse en una auténtica obsesión.

Estas personas suelen imitar con afectación las maneras, opiniones o actitudes de aquellos a quienes consideran “distinguidos” en la sociedad. Con lo cual, en realidad, demuestran un buen grado de superficialidad, falta de identidad y de autoestima. En un nivel más profundo desconocen quiénes son y qué quieren en la vida: consumen, copian y muestran lo que dicta la moda del momento .De esta forma, asistir a exposiciones de arte, leer literatura de vanguardia, ser un gran conocedor de los misterios del vino, tener una página propia en Internet, viajar o acudir regularmente a practicar ejercicio al gimnasio de moda se encuentran entre las actividades preferidas de este grupo de personas.

El esnobismo es adicción a la moda, el resultado de la insatisfacción personal que algunas personas sienten a causa de su estatus social, el cual sólo puede ser superado, aparentemente, cuando se está acorde a las últimas tendencias de moda. Es un estilo de vida inestable, una especie de círculo vicioso que encierra la satisfacción a corto plazo y la insatisfacción constante, porque la moda siempre pasa de moda. La moda llega rápido y se va rápido. Cuando surge una nueva tendencia, se extingue la moda anterior y se hace vieja, en consecuencia, las fanáticas y fanáticos de la moda tienen que sacrificarse permanentemente para no quedarse anticuados ni desentonar socialmente en cada cambio de modalidad, lo cual es una estresante manera de trastrocar las emociones al ritmo de los cambios.

El problema principal que enfrentan estas personalidades es que no poseen metas más allá de “vivir para parecer” olvidando completamente que una persona “vive para ser”. Así pues, nuestro consejo es que vivas la vida tal cual como tú quieras sin importar lo que los demás piensen de ti por tu apariencia física, por tu ropa,… Recuerda que aunque vistas a la moda o estés a la última lo que brilla realmente es tu interior. Ahí es donde está tu verdadera esencia.

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7 de abril de 2013

3 de abril de 2013