
Sólo el retorno del gran presidente Mateu Alemany ha sido capaz de hacer salir de la depresión en la que nuestro cronista, Juan Sastre, se había visto sumido debido a la mala gestión del club y los 4 goles recibidos en Can Barça.
Por ese motivo ha estado estos días metido en su cascarón rojillo, maldiciendo incluso a unos dioses escandinavos y unos helenicos y encomendando su alma a Santa Rita. Eso, y que cada vez que se ponía delante del ordenador provocaba cortocircuitos en el teclado con sus lágrimas han provocado que su crónica del partido del sábado salga a la luz el miércoles(ver crónica).
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